Estuvimos en otoño pasado en Tokyo, y sin dudarlo nos mezclamos entre la tradición y la modernidad. Es asombroso encontrar, por ejemplo, el templo Sensoji, con su pagoda de 55 metros, perfectamente conservado, y que sin duda, te traslada a las películas tradicionales japonesas. Y rodeando esta tradición, los restaurantes que exhiben en sus escaparates, los platos que te ofrecen...
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