La primera mañana en Roma tomamos el metro a vaticano. Es genial porque el último tramo sale a la superficie, pasando por un puente sobre el Tíber. Al llegar, bajar y seguir la horda... y en cinco minutos estás frente a la imponente Basílica de San Pedro. Tuvimos la suerte de ir un miércoles, día de la audiencia papal. Lloré...
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