Las vistas, conforme uno se acerca, son preciosas. El entorno ayuda a convertir el edificio en un conjunto plenamente integrado en el paisaje. Puede haber monjes en oración, periodo durante el cual la visita está prohibida, ¡pero, bueno, no deja de ser su casa! Se puede aprovechar para recorrer el exterior tranquilamente. Una maravilla.
