Aparte de estar en un entorno realmente maravilloso, la calidad y variedad de canchas es muy buena. Aprendí a esquiar aquí a los 48 años (¡de eso hace ya más de 15..!), después de haberlo intentado en otras partes del mundo muchas veces.
El pueblito de Breckenridge es también algo digno de destacar: gente muy agradable, en una atmósfera coloquial...
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