Es una basílica increíble. Si pueden asistir a una misa mejor. Es inolvidable. Los domingos despues de la misa de las 9.30 sirven un desayuno a voluntad. La gente es muy amable. Ademas tiene una santería enorme, se consigue de todo. Es bueno dedicarle un par de minutos a Dios y agradecerle todo lo vivido en esa ciudad maravillosa!
