La habitación al llegar choca la decoración, antigua, el baño no me gusto mucho por el color, pero después durante la estancia te das cuenta que no te falta de nada, todo es perfecto, estas bien, relajado,... Cómodo.
Recomiendo el restaurante, y el vino de Perelada, todo buenísimo.
El Spa muy bien, las tumbonas de piedra caliente súper geniales.
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- Peralada Hotel Girona