Estuvimos 2 matrimonios en mayo 2011, y fue una agradable sorpresa lo confortable y lindo del lugar. Patricia, su dueña sumamente eficiente, todo estaba en orden. El desayuno muy bueno, lo mismo que la comida a la noche, riquísima. El entorno muy pintoresco, es un lugar que realmente vale la pena. Si vuelvo a Santiago sin duda pararía allí.
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