Es un presioso castillo convertido en hotel en el centro de la ciudad. El parque que lo rodea, el estanque , los patos.... muy tranquilo. Las habitaciones no están muy bien decoradas pero son limpias y muy espaciosas. El desayuno buenisimo, merece la pena gastar un poco más y alojarse en él. El paseo despues del desayuno compensa.
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