Estuvimos alojados durante un par de noches en el monasterio Ekoin, una de las experiencias más extraordinarias que hemos vivido en Japón.
El alojamiento es totalmente correcto, pero no busquéis grandes lujos, ya que se trata de un monasterio bastante riguroso. Las habitaciones están limpísimas, los monjes son amabílisimos (aunque no hablan demasiado), la ubicación excepcional, la comida correcta tenéis...
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