Simplemente fantástico.
LLegamos "a pelo" por los carteles de carretera (pocos pero los vimos).
El señor que nos atendió a nuestro frances nulo e ingles chapucero mostró plena disposición.
Pudimos comer, lo nuestro, en las mesas de jardin y con txiquito disfrutando en dicho jardín con lo cual comimos de los más relajados. Esplendida siesta tras kms un tanto sobrados....
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