El hotel necesita una reforma, todo es de los años ochenta, pero está limpísimo. Las camas, pequeñitas pero comodísimas. Tanto mis colegas como yo comentábamos en el desayuno lo bien que se duerme allí. Wi-fi de pago (barato) en las habitaciones, y como viajaba con una empresa que los dueños del hotel ya conocían, no nos lo cobraron.
La familia...
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