Hermosa casa con inmejorable ubicación. Tanto Lourdes como su esposo Rigo son muy amigables y dispuestos para conversar y ayudarte con consejos y recomendaciones sobre sitios interesantes.
Todo está limpísimo y los desayunos son un espectáculo, te permiten llegar hasta la cena!! Volvería a alojarme allí sin dudarlo si pudiera volver a La Habana. Guardamos un hermoso y cálido recuerdo...
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