Realmente disfruté de mi visita a la Quinta Erika. Es muy lejos del ajetreo de Acapulco, y es genial para despertar a los sonidos de las aves en lugar de tráfico. A un lado de la estación es una laguna y al otro lado de la carretera es el acceso a una extensa playa ideal para ver las puestas de...
Más
