Este es un pedacito de cielo para el viajero que quiere descansar. Poquitas cabañas que se ve que están recién remodeladas (hasta con aire acondicionado). Muy acogedor. Lo mejor del lugar son los anfitriones, Silvia y Helmut! Siempre están ahi y son un encanto, atendiendo a sus huespedes como si estuviéramos en su casa. Muy lindos.
La comida muy rica....
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