Hospedarse en el Medrano resulta cada vez una reconfortante experiencia. Desde el personal de recepcion hasta los albañiles que fungian como gallo despertador al cambiar las losetas de la banqueta, fueron atentos y superaron las expectativas. Una srita. de seguridad, que ya lleva algun tiempo en el hotel, merece mencion especial. Gracias por todo.
