Al final de un largo camino serpenteante en las colinas españoles, encontramos Casa Joya enclavada en un valle rodeado por almendros. Pasamos dos días aquí, re-cobrando nuestras baterías lejos de la ciudad. Disfrutamos de la tranquilidad, excelente comida y la hospitalidad de James y María. recomendaríamos Casa Joya a cualquiera que quiera un cómodo y tranquilo refugio con alta cocina...
Más
