Mi marido y yo pasamos dos noches en el Saddlers y nos encantó: típica casa irlandesa una larga escalera de madera, habitaciones pequeñas pero acogedoras, un salón común en el que dan ganas de quedarse (con acceso a internet), un comedor enorme igual que el desayuno... Y unos anfitriones estupendos.
Peter habla español y es un apasionado de España, pero...
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