El entorno y la llegada al hotel son idílicos: una carretera secundaria que cruza bosques, con un río que corre paralelo. La habitación era algo pequeña y anticuada, igual que el cuarto de baño. Tranquilo, bucólico, agradable cuando uno se sale al balcón y ve el bosque y el molino en funcionamiento. Para pocos días. No está en Avallon, ojo,...
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