Estuvimos un fin de semana el año pasado y puedo decir que es maravilloso. Cada habitación es diferente y tiene su propio nombre y decoración relacionada con él. El emplazamiento es perfecto, casi parece que puedes tocar la increible catedral desde la ventana. Es un hotel familiar por lo que el servicio es muy justito, pero la propietaria es encantadora...
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