No hay palabras para definirlo: fabuloso, fantástico, maravilloso, irreal, etc; se quedan cortas para las vacaciones que pasamos en La Maison de l'Argentier du Roy. El pueblo, los alrededores, la situacion del ¿hotel, apartamento, casa, palacio, paraiso? Los desayunos de Christine (Ahhh...todavía se me hace la boca agua), el jardín, las habitaciones, las vistas, el mercado del pueblo, la mágica...
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