Hotel pequeño, muy antiguo con habitaciones muy justas, y el bańo también. El servicio no fue de lo mejor, el personal no hablaba inglés, con lo cual, al menos para mi fue casi imposible la comunicación. Lo muy bueno que tiene es su ubicación. A pocas cuadras de la Torre Eiffel, el Sena, el Museo D Orsay, y del Rodin.
