En contra del resto de las opiniones el trato de los recepcionistas fue nefasto, una pareja que estaban continuamente con un bebé, ella no hablaba nada de español, y él que parecía que algo no se molestó ni lo más mínimo en decir ni hola. Fue el único hotel de unos diez en Francia que no tenían ni un plano...
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- Aragon Hotel Perpignan
