Muchas gracias por todo a su propietaria (Sylvie Aussel) . El edificio es un palacete antiguo con un jardín precioso, donde se desayuna cuando hace bueno entre flores y plantas aromáticas. Las habitaciones (sólo cuatro) están decoradas con un gusto exquisito, pues los dueños restauran muebles antiguos, y son amplias y acogedoras. El desayuno es abundante y variado. No tienes...
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