Eso no es un hotel: no tiene recepción, debes subir tus maletas hasta el tercer piso sin ascensor, no ofrecen el desayuno de pago que anuncian ¡¡porque ya hay muchos sitios en los alrededores donde se puede hacer!!
IMPOSIBLE DORMIR con la taberna funcionando hasta las 3 de la madrugada. Hasta el tercer piso llegaban las risas, canciones, patadas, puñetazos,...
Más
- Dubliner Hotel Heidelberg
