Hemos pasado cinco días muy agradables, pese a las inclemencias meteorológicas, en este coqueto y singular hotel-escuela.
El hecho de estar ocupando el espacio de una señorial casona santanderina le otorga un carácter de especial singularidad con mucha madera y habitaciones amplias.
Lo mejor: la amabilidad de su personal de recepción, atentos y disponibles para cuante se les ha requerido....
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