Muy bien situado a escasos diez minutos de la estación de Sants, que era lo que buscábamos. El hotel en sí es pequeño, al igual que las habitaciones y baño, pero se compensa por la tranquilidad y limpieza extrema. No desayunamos por haber tenido que hacer el check-out demasiado pronto, pero seguro que en julio cuando volvamos lo haremos.
