De ruta entre los monasterios de Poblet y Santes Creus y los viñedos, encontramos este pequeño hotel de 6 habitaciones, encantador. Desde el momento que llegamos, la propietaria, una chica joven, nos trató muy bien, de modo muy familiar. La habitación muy amplia y limpia, con vistas a los campos. Piscina genial.
Cenamos en el mismo restaurante (45€/persona) que ellos...
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