Desde la llegada fuimos tenidas en cuenta con nuestras preferencias. La habitación monísima y con una decoración preciosa. El desayuno variado y sabroso, era en una terraza llena de plantas y muy cómoda. Cenamos una noche y el trato familiar y amable y cenamos muy bien. Muy cerca del Vaticano, se puede ir andando, en pleno centro de Roma. Volveremos.
- Dei Consoli Rome
- Dei Consoli Hotel
