Está cerca de todo: pudimos ir caminando a las plazas más importantes y a la Fontana di Trevi. Cerca del Castillo del Angel.
Las habitaciones son muy sencillas. El baño tiene bidet, cosa que se extraña cuando se viene de Europa Central. Las toallas son de tela.
El desayuno es lo justo, sin jugos naturales y es autoservicio.
Es tranquilo...
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