A pocas cuadras del vaticano, un b&b viejo, si bien decorado, con un desayunador extremadamente pequeño. Compensa la calidez de Vincenzo el conserje, que gustoso te brinda un plano de la ciudad y te indicará los recorridos posibles a realizar desde esa ubicación privilegiada.EL lugar es limpio y como lo indica el nombre, es solamente para dormir y desayunar.
