El alojamiento (en realidad es un apartamento) es fabuloso: limpio, céntrico, espacioso... Los desayunos están muy bien y el personal de la casa es atento y colaborador. Las vistas son lo mejor de todo, hay que reservarse un ratito, a ser posible al atardecer, para contemplar desde la terraza las vistas del castello y el conjunto histórico de Cagliari.
