Da gusto descubrir sitios así, con gente tan encantadora como los propietarios de este hotel. Clara es sencillamente adorable; una mujer con la que daba gusto charlar, que siempre te ofrecía otro café; o Davide, que te abría la puerta a cualquier hora con una sonrisa de oreja a oreja y que siempre estaba atento a que estuvieras lo más...
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