Buena situación, muy céntrico, pero, a la vez, muy ruidoso. Tuvimos que dormir con las ventanas bien cerradas. Decoración exquisita, es lo mejor de la casa, junto con la amabilidad de Rob (sobre todo) y Cristina. Pero no aceptan el pago con tarjeta, que no lo dicen de antemano, y nos cobraron un impuesto añadido de un euro por persona...
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