Me alojé en Josepha en el 2° piso que daba a una calle de sentido único. Tanto la habitación como el baño eran grandes y bien amuebladas en una forma artística. Me gustó mucho el desayuno con yogurt y fruta, galletas recién horneadas distintas y una buena selección de panes y quesos locales. unos anfitriones geniales y muy cerca de...
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