Al llegar el señor de la recepción nos rellenó los papeles mientras comía un bocadillo y no dudó en eructarnos mientras nos hablaba. Nunca más vimos a nadie en la recepción. Sin embargo lo peor estaba por llegar, la habitación era una pocilga. La Tv no funcionaba, las ventanas no se podía abrir y la cama no tenía almohadas, pero...
Más
