Al ser un bed & breakfast pensábamos que iba a ser algo cutre, pero cuando llegamos, nos encantó. Las habitaciones están decoradas con un gusto exquisito. Está a menos de 1 minuto camiando del Manneken Pis. Los dueños son adorables, muy atentos y te ayudan en todo lo que necesites; Daniel habla un poco de español. El desayuno te lo...
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