Nos encantó. La relación calidad-precio no pudo ser mejor.
El recepcionista al ver nuestro torpe portugués, enseguida nos habló en un perfecto español muy cortesmente. (nada que ver con la recepcionista que había a la mañana siguiente fue bastante seca)
En la habitación nos esperaba agua y fruta. Había tazas y vasos con bolsitas de infusión de todos los tipos...
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