El hotel es un palacio antiguo, renovado, con un estilo especial, una mezcla curiosa entre antiguo y moderno casi minimalista, pero con sabor. Es dueño es un señor francés al que le gusta mucho el arte y que ha impreso un sello propio en la decoración.
Respecto a las habitaciones, yo estuve en Gil Vicente. La recomendaría mucho por varios...
Más
