Este alojamiento esta situado en lo alto de una colina. Son unos cinco/diez minutos de cuesta empinada. Se puede subir con uno de los elevadores historicos de Lisboa, pero lo encontramos cerrado por obras (3 meses).
La recepción muy agradable y atenta. El dia de llegada nos ofrecieron un poco de Ginginha (licor tipico). El edificio es historico, pero esta...
Más
