Las zonas comunes no estaban mal, el desayuno bastante bien, pero las habitaciones eran otro cantar. Cuando nos quejamos de que la moqueta estaba sucia nos dijeron que usáramos zapatillas. Desde luego las estrellas las deben regalar, porque de las cuatro que tenía le sobraba una en el mejor de los casos.
- Schaffenrath Hotel Salzburg
