mamá, papá y dos niños de 12 y 11 pasamos tres noches de febrero en el self-catering cottage. Llegamos muy tarde el viernes por la noche después de cuatro horas de viaje en coche y nos quedamos muy aliviados al descubrir las cálidas, limpia y acogedora cabaña con fuego de leña, pestillo puertas, mobiliario y literatura rústico resistente sobre cambio...
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