Tuve la mala suerte de coincidir con una excursión de estudiantes. No fui capaz de conciliar el sueño hasta las 2 de la madrugada. Además, cuando entré en mi habitación, ésta estaba ocupada. Al no haber personal en recepción a partir de las 21:00, tuve que llamar por teléfono para que viniera alguien a solucionar el asunto.
