La casa está muy bien situada, muy cerca de Mont Saint Michel (visita obligada a pesar del turismo sofocante) y a un paso del pueblo de Pontorson que tiene de todo, varios restaurantes, pubs y tiendas. La habitación enorme, con cama muy cómoda y el baño impoluto y muy nuevo. Los dueños André y Myriam fueron súper amables, nos recomendaron...
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