Es un lugar espectácular. Una experiencia de sostenibilidad completa. Comida vegetariana, spa, huerta, energía verde, gente amable y muy amigable, el proyecto de queso artesanal de cabra es muy bonito. La filosofía del lugar es hermosa. Recomiendo la caminata naturalista con German. Dúrika es un paraiso escondido que todos debemos conocer.
