Nos encantó la estancia en esta casa y el trato de su dueño, Donald, fué genial. No creo que haya mejor sitio donde alojarse en Auckland. Donald es amabilisimo, sus desayunos increíbles con un surtido de frutas riquísimo, buenisimos muffins caseros recién hechos cada mañana, el mejor café del país... las habitaciones son preciosas, con el detalle de los chocolates...
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