Lo mejor sin duda es la ubicación, a dos pasos de la puerta de Jaffa, dentro de la Ciudad Vieja de Jerusalem. La habitación no era demasiado cómoda, pero lo peor de todo es que estaba sucia. La alfombra tenía polvo de hace 3000 años, y el baño estaba apenas repasado. La limpieza diaria consistía ÚNICAMENTE en hacer las camas...
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