Este hotel se encuentra en pleno centro de Cuenca por lo que su ubicación es muy buena, pero el ruido en horas de la mañana es considerable. La decoración del hotel es hermosa llena de objetos interesantes y antigüedades. Las habitaciones simples son pésimas y extremadamente caras, las habitaciones simples parecen bodegas para bicicleta. No las recomiendo son muy incómodas.
