escapada de una noche perfecta a mediados de verano. Nos hemos alojado en muchos bed-and-breakfast, y éste era indudablemente uno de los mejores. Nos encantó la unicidad de la iglesia transformado - un "trabajo de amor", en las palabras del propietario, Susan. Nuestra habitación en el primer piso era elegante, encantador, impecable, cómoda, y maravillosamente tranquilo. Tuvimos un desayuno delicioso...
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