Las habitaciones de esta encantadora casita en medio del campo están llenas de pequeños detalles y objetos antiguos que la propietaria ha ido buscando (es muy aficionada a recorrer los mercadillos de segunda mano). Los dueños nos brindaron una cálida acogida, nos sentimos tratados como amigos, y disfrutamos enormemente de la tranquilidad y el verdor del jardín. También nos gustó...
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