El alojamiento es una casita de pueblo muy acogedora, con pocas habitaciones muy tranquilas donde apenas se escucha un ruido. Su situación es muy cómoda porque aunque está en el pueblo del Gastor, está en uno de los extremos y rodeado por un pinar, lo que facilita su llegada desde la carretera y aparcamiento. Los dueños son encantadores y saben...
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